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El pan de cada Día

El pan de cada Día

EL PAN DE CADA DÍA
Martes 30 de junio de 2020. Siempre habrá pan. Querida familia parroquial: el pasado 16 de marzo, iniciábamos esta sección del “pan de cada día” con un breve comentario a la Palabra de Dios de la liturgia del día, acompañado de una “foto” de algún lugar, espacio o imagen de nuestra parroquia, normalmente tomadas del rico patrimonio artístico de nuestro templo. El objetivo era acercaros la palabra de Dios en un momento difícil, provocado por la crisis sanitaria y ante la imposibilidad del culto público en el templo parroquial. Tras la reapertura, decidimos continuar ofreciendo este sencillo servicio de acercamiento a la Palabra de Dios como luz para nuestro caminar creyente. Hoy cumplimos la entrega número noventa y ponemos el punto final. La providencia ha querido que sea con el Evangelio en el que Jesús calma la tempestad, en esta ocasión en la versión de Mateo. Su paralelo en Marcos, fue el texto elegido por el Papa Francisco para la oración especial ante la pandemia del coronavirus, la tarde del 27 de marzo. Lo recuerdo como si fuera hoy: en una vacía, lluviosa y brillante Plaza de San Pedro, se posaba la mirada del mundo. A la voz emocionada de Papa Francisco se le unió el grito de la tierra, nerviosa por la angustiosa situación. “Señor – dijo el Papa – no nos dejes a merced de la tormenta”. En el texto de Mateo que leemos hoy en la liturgia, Jesús calma una tempestad. Los discípulos, que poco antes habían manifestado una adhesión total a Jesús, se sienten desconcertados frente al ímpetu de la tormenta. Como a ellos, cuando llegan las tempestades de la vida, el miedo nos remueve interiormente y puede poner en crisis nuestra fe, nuestra esperanza y también las motivaciones más hondas. El mejor antídoto contra el miedo es la fe, que es confianza y riesgo anclado en Dios. Él nunca nos abandona en medio de la tormenta, con Él nunca nos hundimos. El Señor nos dirige una llamada a la fe, que no es tanto creer que existe, sino ir hacia Él y confiar en Él. Este es el mensaje de ánimo y confianza que Dios nos regala. Todos vamos en la misma barca y Jesús, el Nazareno, va con nosotros. Gracias por vuestra paciencia. Que la Virgen nuestra Madre, en su advocación de Zaragoza la Vieja nos ampare y nos cuide y que san Miguel interceda por nosotros.
Juan Sebastián (Párroco de san Miguel)

Foto final del titular de la parroquia: Imponente talla de madera del arcángel San Miguel en su hornacina (vestido con armadura a la romana, según la reinterpretación renacentista; lleva la cabeza coronada por un nimbo de plata en relieve y máscaras de león en las rodilleras, símbolo de su fuerza; ocupa la calle central del retablo mayor de Damián Forment s. XVI).

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